“Yo soy la puerta; quien
entre por mí se salvará…”
IVº DOMINGO DE PASCUA
26 de abril 2026
“VERITAS SALUTARIS” (“Verdad de Salvación”)
– Por el M. I. Pbro. Dr. Juan de Dios Olvera Delgadillo,
Canónigo de la Basílica de N. Sra. de Guadalupe –
IVº Domingo de Pascua (del Buen Pastor)
(Ciclo A, 26 de abril 2026)
+ Del santo Evangelio según san Juan: 10,1-10
En aquel tiempo Jesús dijo a los fariseos: «Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
COMENTARIO:
- El domingo IV de Pascua es llamado del Buen Pastor; en él se proclama el Evangelio de San Juan 10 referente precisamente a Cristo nuestro Buen Pastor; con ese motivo, en este domingo en especial, se nos pide orar por las vocaciones sacerdotales, algo tan necesario en nuestros tiempos; igualmente se nos invita a orar por todos nuestros sacerdotes para que perseveren en la vocación que han recibido. En este domingo tenemos presente también al Pastor de la Iglesia universal, al Papa León XIV, y por ello oramos intensamente al dueño de la Mies, para que lo fortalezca y pueda ser fiel en su misión de apacentar al rebaño de Dios, confirmando en la fe en Cristo a la Iglesia universal. Imploramos también a Dios para que nos preserve a nuestros Obispos y sacerdotes que ya atienden nuestras comunidades, y sin olvidar que siempre se requieren aún más sacerdotes para la ingente viña del Señor.
- El Evangelio de hoy dice: “En aquel tiempo Jesús dijo a los fariseos: ‘Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas’ ”: Jesús es el que entra por la puerta pues es el Señor, el dueño de su rebaño; los fariseos que querían adueñarse del rebaño, actuando como dueños y no como administradores que dan cuenta de su trabajo al Señor, ellos se comportan con doblez, con mala intención, y son como los salteadores, los ladrones, no buscan el bien del rebaño sino su propio interés.
- “A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”: a Cristo como Señor de las ovejas, como su dueño que las ama, a Él se le debe abrir la puerta y reconocer que a Él le debemos todo. Y la actitud de sus ovejas es reconocer su voz, reconocer la presencia del Señor. De forma hermosa y profunda se dice que Cristo, a cada una de sus ovejas que somos nosotros, la llama “a cada una por su nombre”. Cristo nos ama de forma personal y nos llama y conduce a cada uno, es necesario reconocer su voz cada día en nuestra vida, esa voz que nos guía y nos conduce a lo mejor de nuestra vida si somos dóciles a su palabra.
- El Señor camina delante de nosotros, siempre diciéndonos “No tengas miedo, solamente ten fe” (Mc. 5,36), a condición que no nos desviemos de su camino y siempre sigamos su voz, su palabra. Por el contrario debemos huir de todo lo que no sea su voz, pues aunque nos parezca una voz muy melodiosa, dulce, seductora, si no es la voz de Cristo ciertamente será la del eterno enemigo del hombre, la del demonio. Y sabemos identificar la voz de Cristo cuando lo que escuchamos es su Evangelio, los pensamientos y propósitos que nos invitan a practicarlo, y que nos invitan a confiar en su divina palabra, pues sólo Él tiene “palabras de vida eterna” (cf. Jn 6,68).
- “Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: ‘Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado’ ”: Jesús se da cuenta que los fariseos no le entienden y con claridad les dice “yo soy la puerta de las ovejas”. Jesús es el único camino para la vida eterna, y sólo por Él podemos entrar en esa vida eterna. Todo aquel que falsamente se haya presentado como el Mesías al que se le debe seguir “son ladrones y bandidos”, y la prueba es que ninguno de ellos da la vida por las ovejas.
- “…pero mis ovejas no los han escuchado”: ¿A quiénes se refiere Jesús al hablar de “mis ovejas”? Se refiere a todos los que se han esforzado por escuchar su palabra, su evangelio, y lo han aceptado a él por la fe; a todos los que forman parte de su Cuerpo, que es la Iglesia, por haber sido bautizados obedeciendo el mandato que él dio a sus apóstoles (cf. Mt 28,19); se refiere a todos los que lo reconocen presente en la Eucaristía cada domingo; en fin, todos aquellos que se gozan en ser sus discípulos.
- Pero podemos decir que Jesús al decir “mis ovejas” también se refiere a todos aquellos, que sin culpa de ellos, aún no han escuchado el evangelio, son hombres de buena voluntad y buscan sinceramente la verdad y el bien; y realizan este bien en las obras buenas que Dios les concede realizar. Podríamos decir que son “cristianos anónimos”; sin visualizar conscientemente a Cristo siguen al que es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6).
- Todo aquél que, aun sin ser cristiano explícitamente (sin culpa por parte de él pues nadie le ha predicado a Cristo), busca sinceramente la verdad no puede sino escuchar la voz de Cristo, que en nuestro interior nos llama a la verdad a través del entendimiento humano, creado por Dios, quien le ha dado al hombre la luz de la razón; luz que en última instancia procede de Cristo que “…era la luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1,9); paralelamente aquel que busca la verdad debe obrar conforme a esa verdad, es decir, obrar el bien conforme al seguimiento de su conciencia que le pide realizar el bien y evitar el mal.
- Todo esto queda sintetizado en las palabras de Cristo pronunciadas ya en el inicio de su Pasión: “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37). Todo aquel que en cualquier lugar del mundo, en cualquier época de la historia humana, y en cualquier situación, busca la verdad con sinceridad, en realidad está escuchando la voz de Cristo, que es la verdad en persona, y que es nuestro Buen Pastor que ha dado la vida para nuestra salvación eterna.
- “Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos”: Jesús nos ofrece esta imagen bellísima y profunda; sólo Él es la puerta de la salvación, y sólo el que por Él entra encuentra la vida eterna. La salvación eterna de toda la humanidad y de todo ser humano sin excepción, sólo se puede realizar si de una u otra forma acepta a Cristo como su salvación; ya hemos dicho que en aquellos que, sin culpa de ellos, no han oído hablar de Cristo, si con sinceridad siguen en su conciencia el llamado a la verdad y al bien, alcanzan por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, la vida eterna. Todo aquel que se salva es porque se ha unido al misterio de Cristo por el bautismo, la fe en su Evangelio, y vive guardando sus mandamientos habiendo pedido perdón por sus pecados. Como hemos dicho pueden también salvarse todos aquellos que, sin culpa de ellos, han existido buscando y viviendo sinceramente la verdad y el bien en sus vidas, que eso, si es verdaderamente sincero, es buscar estar unidos a Cristo, y Él por su infinita misericordia, puesto que no son culpables de no ser cristianos explícitamente, los admite en su Reino eterno.
- “El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir”: ladrones son todos aquellos que quieren controlar y manejar a las ovejas según sus propios intereses que no son los de Dios, y por ello, sólo engendran muerte y destrucción. Ningún sistema humano que margine conscientemente el Evangelio de Dios podrá llevar a la vida; todo lo contrario, termina en muerte y destrucción.
- “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”: el Evangelio de hoy termina con esta muy consoladora frase de Jesús, totalmente verdadera; Jesús es el único que ha venido para darnos vida, la vida verdadera, la vida eterna; esa vida que no es que se defina eterna por ser interminable, que sí lo es, sino principalmente y sobre todo porque se trata de otra calidad de vida; una participación en la misma vida divina, una vida sobrenatural, indescriptiblemente feliz y plenificadora. Dios nos conceda a todos participar de esa vida sobrenatural y feliz por toda la eternidad.
- Que nuestra Madre Santísima de Guadalupe no permita jamás que nos alejemos de su santísimo Hijo, nuestro buen Pastor, que ha dado la vida para nuestra salvación. Que ella siempre nos conserve como verdaderas ovejas de Jesús.
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